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Sensaciones en VIVO el FIN DE SEMANA


Dura crítica en Clarín a Kicillof: Más fiesta y menos clases, las prioridades insólitas...

 En una provincia con deserción escolar y baja presencialidad, el Gobernador promete regalar el viaje de egresados. FERNANDO GONZALEZ

 En una provincia con deserción escolar y baja presencialidad, el Gobernador promete regalar el viaje de egresados.

FERNANDO GONZALEZ


País Adolescente
Siempre hay un lugar más para la sorpresa. Y la Argentina ya lo ha visto todo en campaña electoral. Se han regalado canastas de alimentos, bolsas de cemento y hasta una zapatilla izquierda para ganar un voto. Porque la derecha venía después de la elección, solo si triunfaba el candidato correcto. Pero hay que reconocerle el mérito de la innovación a Axel Kicillof. Acaba de prometer que el viaje de los egresados de las escuelas estatales y privadas de la Provincia será un regalo del Gobernador pagado con fondos que sostienen todos los bonaerenses.

La polémica estalló de inmediato. El anuncio tenía una cuenta matemática simple. El beneficio, a través de una ley en la Legislatura provincial, alcanzaría a 220.000 alumnos del último año del secundario y les darían a las agencias de viajes hasta $ 30.000 por cada uno. El monto puede llegar a los $ 6.600 millones, una cifra escalofriante para un distrito que cuenta con 5,6 millones de personas pobres y 1,7 millones de indigentes.

A un mes de las elecciones generales, los candidatos se hicieron un festín con el anuncio del Gobernador. Diego Santilli calculó que, con esa plata, la Provincia “puede comprar 150.000 computadoras o construir 28 escuelas secundarias”. Y postulante radical de Juntos, el neurólogo Facundo Manes planteó que “se subestima a los jóvenes en vez de poner el foco en soluciones que mitiguen el efecto de mediano y largo plazo que la pandemia tiene sobre los alumnos”. Kicillof les respondió con un clásico kirchnerista y se defendió diciendo que sus adversarios no se quejaban cuando aparecían macristas con cuentas off shore.

La contradicción fundamental del anuncio de Kicillof es que la principal política educativa de su gestión pasa por facilitar el viaje de fin de curso de los chicos. Y es cierto que la pandemia suspendió la fiesta que los alumnos mas esperan para el final de la escuela secundaria. Pero el regalo del Gobernador llega después de un año y medio en el que la provincia de Buenos Aires hizo un culto de obstaculizar la presencialidad en las escuelas.


La política de escuelas cerradas​

Además de Kicillof, la mayoría de sus ministros se envalentonaban imaginando que la política de escuelas cerradas era compartida por amplios sectores de la sociedad. Los únicos que festejaron fueron los sindicalistas docentes, encabezados por el polémico secretario del Suteba, Roberto Baradel, quienes resistieron todas las iniciativas para que los alumnos volvieran a tener cualquier tipo de clases presenciales. Este año, Baradel apenas fue noticia por su defensa pública de Laura Radetich, la profesora de un colegio de Ciudad Evita que se la agarró a los gritos con un alumno porque no quería alinearse con la historia oficial del kirchnerismo.

La presencialidad de las clases en las escuelas de la Ciudad, defendidas por Horacio Rodríguez Larreta en la Justicia ante el embate de Alberto Fernández, dejó en evidencia a Kicillof. Ya a fines de 2020, un informe del ministerio de Educación nacional registraba que 1,1 millones de alumnos (el 10% del total en el país) no habían vuelto a las escuelas después de un año de educación vía remota. Y otro sondeo de la Universidad Torcuato Di Tella detallaba que el 20% de los alumnos bonaerenses no participaban de las clases por computadora.

La primera en registrar la grieta que las clases presenciales estaban generando entre alumnos porteños y bonaerenses fue Cristina Kirchner. La Vicepresidenta conminó a Kicillof y la normalidad cruzó la General Paz el 1º de agosto pasado. El Gobernador terminó sobreactuando la vuelta de la tortilla y anunció que los colegios de la Provincia darían clases hasta los sábados en febrero y marzo próximos para recuperar el tiempo desperdiciado.

El resultado contundente a favor de los candidatos de la oposición, con relevancia especial en la provincia de Buenos Aires, mostraron en las PASO que hay una buena parte de la sociedad disgustada con el modelo político que encabezan Fernández y Kicillof. La respuesta a esa demostración fueron los viajes de egresados con subsidio estatal. Ninguna idea para combatir la deserción escolar. Quizás no sepan que la mitad de los alumnos que comienzan la secundaria en la Argentina no logran terminarla. Para esa mitad, no hay viaje de egresados ni lo habrá nunca porque deben salir a sobrevivir.

Para una sociedad desesperanzada y acostumbrada a lo peor en época de elecciones, el anuncio de Kicillof es apenas otro ladrillo en la pared de un fenómeno que se encarnó y que ha trascendido incluso las fronteras del peronismo, el sector político que más insistió con el reparto focalizado de bienes como recurso electoral. No hay reglas que castiguen la utilización de los fondos públicos para promover anuncios de campaña y hasta el Gobernador se puede dar el lujo de decir que los viajes de los miles de egresados serán “gratis”.

Son estas motivaciones las que dominan en el resultado de una encuesta muy reciente de la UADE entre chicos de 16 a 24 años. El 70% de ellos cree que las cosas van a empeorar en la próxima década. Y que, si los dejaran elegir, preferirían irse a vivir a otro país. Sin embargo, hay quienes siguen sordos a las sirenas de alerta que suenan desde hace tiempo. No hay regalo electoral que llene ese vacío ni viajes gratis a ningún lugar. Los argentinos y argentinas más jóvenes saben a esta altura que, como cantan al otro lado del Plata los rockeros uruguayos del Cuarteto de Nos, “está claro que nada es gratis en la vida”.

CLARÍN

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