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Sensaciones en VIVO el FIN DE SEMANA


Anuncios de Axel Kicillof y el “fantasma de la derecha”

 En la Ciudad y la Provincia, el oficialismo nacional busca proyectar cercanía. El Presidente, en segundo plano. Guido Carelli Lynch Las est...

 En la Ciudad y la Provincia, el oficialismo nacional busca proyectar cercanía. El Presidente, en segundo plano.

Guido Carelli Lynch
Las estrategias son parecidas pero distintas. Tras el mazazo de las PASO, el Frente de Todos busca mejorar su performance electoral de los lados de la General Paz. En la Provincia, el oficialismo se apoyará en los anuncios de gestión de la gobernación hasta el 20 de octubre; en la Ciudad, con un discurso "contra la derecha", Leandro Santoro busca ganar terreno entre los jóvenes y seducir a votantes desencantados que eligieron en la primera ronda a la Izquierda.

En ambos distritos el oficialismo nacional apunta a quienes no fueron a votar en las primarias. Axel Kicillof y los candidatos porteños buscan proyectar cercanía mientras que Alberto Fernández, a diferencia de la previa a las PASO, se mantendrá prescindente. Cristina Kirchner tampoco tendrá un rol protagónico.

El gobernador bonaerense confía en que es posible dar vuelta la elección. El objetivo antes de las primarias era conseguir una victoria que le permitiera alcanzar la mayoría en el Senado provincial que controla la oposición. Ahora, la máxima meta es “empatar” la cantidad de legisladores en la Cámara Alta.

En el oficialismo bonaerense admiten que necesitan crecer en los 135 municipios de la Provincia. Ya sea en los distritos propios y en el bastión de la Tercera Sección o en ciudades importantes del interior como Bahía Blanca, donde Juntos triplicó en septiembre la diferencia que había conseguido en 2019.

De todos modos, concentrarán esfuerzos en la Primera, la Cuarta, Quinta y Séptima sección electoral, que eligen senadores.

Adiós al Clio y timbreos K


Kicillof no puede volver a subirse al Renault Clio de su amigo y nuevo jefe de asesores, Carlos Bianco, con el que recorrió la Provincia en 2019. “Sería artificial”, asumen los colaboradores más estrechos del gobernador.

El mandatario bonaerense, sin embargo, asume que necesita “reconectar” con su electorado. En las PASO, la suma de las dos boletas de Juntos le sacó poco más de cuatro puntos a la única lista del Frente de Todos: 37,95% a 33,80% en votos válidos.

El flamante jefe de Gabinete provincial Martín Insaurralde ya se involucró en la campaña, aunque en la gobernación aclaran -al revés de lo que cuentan algunos de los candidatos- que el intendente en uso de licencia de Lomas de Zamora no es el jefe de campaña.

Detallan que vuelve a pesar la mesa bonaerense que forjaron hace dos años en la calle Piedras Sergio Massa, Máximo Kirchner, Jorge Ferraresi y Fernando Espinoza, Kicillof e Insaurralde. Con algunos agregados de peso, como Juan Manzur volvieron a reunirse este martes en Casa Rosada.

Sin el Clio como opción, el gobernador buscará visibilizar más los encuentros con vecinos, comerciantes y productores que suele realizar después de cada acto. El desafío es que esas reuniones no se parezcan demasiado a las que hace 9 días inauguró, cuaderno en mano, el Presidente.

Ya sin Fernández a su lado, Kicillof encabezará la mayoría de los actos de la campaña bonaerense. Hay una decisión tomada: no habrá como hasta ahora una decena de candidatos en cada evento. “Hay que evitar los amontonamientos”, afirman.

Participarán nada más que un puñado de aspirantes a la Cámara baja por vez. Se privilegiará a quienes más encajen con el territorio y los anuncios de gestión por venir, que se multiplicarán en los próximos días: inauguración de rutas, entregas de patrulleros, notebooks escolares y créditos para viviendas. Los candidatos que acompañarán al gobernador no serán siempre necesariamente las cabezas de las listas.

Hasta el 20 de octubre, cuando iniciará la veda de anuncios, Kicillof intentará poner en valor su gestión. Salvo alguna excepción, el Presidente no lo acompañará. Inaugurará obras y ejecutará programas nacionales con los ministros-intendentes Ferraresi y Gabriel Katopodis y con Jaime Perzyc, de Educación, a quien siente cercano. Insaurralde y los intendentes tallan ahora en la agenda de la candidata Victoria Tolosa Paz.

En La Plata quieren que los intendentes consigan más votos “casa por casa”; en especial quienes salieron victoriosos con sus boletas de concejales, pero no evitaron la derrota nacional y provincial. En la gobernación no ignoran que las boletas se cortan afuera del cuarto oscuro.

"Contra la derecha" del PRO y los libertarios
En el Frente de Todos porteño y bonaerense se ilusionan con el mismo diagnóstico; suponen que hay miles de votantes cercanos al oficialismo que no fueron a votar, desencantados por la marcha del Ejecutivo.

La esperanza es que el nuevo elenco y estilo gubernamental regeneren la confianza necesaria para que los apáticos y desencantados vuelvan a elegir al oficialismo en noviembre. En la Ciudad apuestan más a ese factor que a una mejora económica. 

Santoro y Gisela Marziotta pasaron el viernes por el despacho de Manzur en la Casa Rosada. Los acompañaba su jefe de campaña, Mariano Recalde y los candidatos a legisladores porteños Guillermo Amor y Victoria Montenegro.

La campaña -en cuya coordinación también trabaja el jefe de asesores del Presidente Juan Manuel Olmos, histórico del PJ porteño- quiso poner primera este sábado en Lugano. Después de tres semanas de silencio autoimpuesto, Santoro planeaba persuadir a la militancia de que salga a poner el cuerpo de cara las generales. La lluvia lo impidió, pero hasta allí confluyeron con banderas columnas de La Cámpora y del peronismo porteño.

Paradójicamente esa postal no se repetirá a menudo de ahora en adelante. Santoro encabezará una campaña de cercanía sin miles de militantes como los que lo rodearon en Barracas en la antesala de las PASO.

“Hay que escuchar y caminar”, repite el legislador, amigo y asesor del Presidente. Buscan tener más “mano a mano” con los vecinos y proyectar un vínculo más horizontal con el electorado.

Aunque evitan hablar de números, en el oficialismo nacional en la Ciudad todavía consideran que hay chances de acercarse al techo de 30 puntos de la coalición en la Ciudad. Incluso destacan que consiguieron el mejor resultado del kirchnerismo en elecciones intermedias en el distrito. Apenas un consuelo: en votos válidos, la lista de Santoro quedó a más de 23 puntos del trío de JxC: 24,66% a 48,19%.

Buscarán interpelar a jóvenes, a votantes que eligieron a alternativas de izquierda en las PASO y a los ausentes. Sobre todo, en el sur de la Ciudad. Creen que la cosecha de votos de Juntos por el Cambio y Javier Milei en las primarias puede colaborar en su sentido.

El principal eje del discurso será que el voto al Frente de Todos es la mejor opción para -en palabras de una funcionario involucrado en la campaña- “parar el aluvión de la derecha” que se perfila en el Congreso. Creen que podrán sumar voluntades ante la amenaza de que se siga forjando el músculo legislativo necesario para eliminar derechos laborales y prestaciones.

Expondrán como una falsa dicotomía las contradicciones del candidato libertario, que insulta a Horacio Rodríguez Larreta y no descarta participar de una fórmula presidencial con la titular del PRO Patricia Bullrich.

Santoro y los demás candidatos seguirán exponiendo dos modelos de país con una perspectiva nacional, pero también porteña: el del fortalecimiento de lo público, el desarrollo productivo versus la especulación inmobiliaria. Al jefe de Gobierno también le facturarán la falta de espacios verdes en la Ciudad y que "no haya traído ni una vacuna".

Las redes seguirán ocupando un lugar preponderante más allá del regreso de la territorialidad, tal como demostró desde su flamante cuenta de Tiktok el gobernador bonaerense en un mítico boliche de Quilmes, con un mensaje ciento por ciento dedicado a los jóvenes. De los lados de la General Paz esperan que el camporista Patucho Alvarez y el albertista Pepe Albistur definan el nuevo eslogan de la campaña oficialista, que reemplazará a “la vida que que queremos”, eliminado tras la hecatombe de las PASO.


CLARÍN

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