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De gran promesa de Huracán a preso por robo: quién es Nahuel Oviedo, el delantero acusado de asesinar al ex arquero de Almagro

"En la cárcel jugaba al fútbol para olvidar todo".

"En la cárcel jugaba al fútbol para olvidar todo".
El ex atacante había estado involucrado en dos hechos policiales que lo llevaron a estar recluido tres meses en la cárcel de Ezeiza. "Me cagué la vida", había declarado, luego de retomar su carrera en Chile y en el Ascenso. Hoy es el apuntado como el sospechoso de acuchillar a Facundo Espíndola


Nahuel Oviedo, delantero, surgió de las Inferiores de Huracán como gran promesa, debutó en Primera con 20 años, llegó a enhebrar 22 partidos en la elite. Pero en el proceso de crecimiento como futbolista, las "malas juntas", como él mismo reconoció en una entrevista con el diario Olé, lo llevaron a tomar malas decisiones. En 2011 fue detenido por aportar su automóvil y participar del robo de una propiedad en Villa Devoto. En 2013, su segunda mancha, acusado de ser cómplice de dos ladrones que le robaron a una mujer policía y le sacaron el arma reglamentaria.

En consecuencia, estuvo tres meses recluido en la cárcel de Ezeiza. "Me cagué la vida", reflexionaba en la entrevista que brindó hace dos años. "La cárcel es lo peor de lo peor. Cuando te dicen que ahí viven las peores ratas, tienen razón", apuntaba. Luego de aquellos sucesos, Oviedo había retomado su carrera: pasó por Sportivo Italiano, San Antonio Unido y La Serena, de Chile; San Telmo, donde exhibió su mejor versión. Sin embargo, otro hecho policial, mucho más grave que los anteriores, lo vuelve a transformar en protagonista de una noticia que nada tiene que ver con sus condiciones.

Oviedo, de 28 años, fue detenido junto a otro sospechoso, acusado de asesinar a cuchillazos a Facundo Espíndola, ex arquero de Almagro, tras una riña que se desarrolló a la salida de un boliche bailable, en Hurlingham.

"Se había alejado de la mala junta para enfocarse en su carrera. Eso es lo que nos decía en el club. Acá siempre se comportó muy bien con los empleados, con los compañeros. Nunca tuvo problemas. No entendemos qué pudo pasar", le subraya a Infobae una fuente que conoce los pasillos de San Telmo.

Venía de una rotura de ligamentos de una de sus rodillas y en las últimas horas había vuelto a hacer fútbol; su deseo era comenzar la temporada a punto físicamente para que el Candombero redondeara una buena campaña. Potente, de buen cabezazo, soñaba con "volver a jugar en Primera".

En su cuenta de Twitter, horas antes del crimen del que lo acusan, había celebrado la gran jugada de su ex compañero Alejandro Romero Gamarra en la MLS. También había publicado la foto de una visita suya a La Quemita, conversando con el cuerpo médico. Y un mensaje del astrólogo Waldo Casal que lo tenía como destinatario: "Siempre tienes la oportunidad de empezar de nuevo".

"No quiero volver nunca más en mi vida a la cárcel. No se lo deseo a nadie. Cada vez que veo a alguien que está por mandarse una cagada, le explico lo que me pasó a mí", subrayó Oviedo en aquella nota de hace dos años. Hoy, otra vez vive la misma situación, con el asesinato de un colega de por medio.

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