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Tres disparos y celos enfermizos: la historia detrás del femicidio de Nordelta

JULIETA ROFFO/CLARÍN Desde adentro, alguien cerró la puerta de la habitación matrimonial con llave. Florencia, una de las hijas de la pare...

JULIETA ROFFO/CLARÍN
Desde adentro, alguien cerró la puerta de la habitación matrimonial con llave. Florencia, una de las hijas de la pareja, buscó una copia de esa llave en la casa familiar y abrió: encontró los cadáveres de su mamá y su papá. Fue ayer al mediodía en Nordelta, en la vivienda que la familia encabezada por Rosana Migueles y Horacio González vivía hace unos quince años, según contó a Clarín un vecino. La hipótesis que investiga la fiscalía -y lo que interpretó Florencia apenas tuvo que enfrentarse a la escena- es que González asesinó a su esposa y después se suicidó. Técnicamente, dijeron fuentes de la investigación, se trató de un femicidio.


Rosana tenía 51 años y su esposo, 54. Vivían en una casa en el barrio Barrancas del Lago, uno de los veinticinco que componen el complejo Nordelta. Según detallaron fuentes de la investigación, tanto las dos hijas del matrimonio como otros dos familiares contaron que la relación entre Migueles y González estaba caracterizada por violencia verbal y celos por parte de él, que incluso algunas veces la ha perseguido por la calle. "Era una relación enfermiza", habría dicho una de las hijas del matrimonio, a la vez que contó que había discusiones diariamente. Fuentes judiciales confirmaron a Clarín que no existían denuncias radicadas por Migueles en relación a la violencia de género que pudiera ejercer su marido.

Esas mismas fuentes confirmaron que la carátula actual de la causa es homicidio calificado por el vínculo seguido de suicidio, y que esta tarde se harán las autopsias de ambos cuerpos, a la vez que los barridos electrónicos en las manos de Migueles y González para buscar rastros de pólvora. Según precisaron, el cuerpo de ella recibió un disparo en el centro del pecho y uno en el abdomen, cerca de la zona pélvica.

El cuerpo del presunto asesino tiene un balazo en la sien derecha: González era diestro y el rastro que dejó la pólvora en el lugar de acceso coincide con la distancia que deja un disparo suicida, agregaron fuentes de las investigación. El cadáver de Migueles fue encontrado tirado a un costado de la cama matrimonial, y el de él, en el pie de la cama, en el primer piso de la casa que compartían. Los datos fueron recabados por la UFI de Benavídez, a cargo del fiscal Jorge Fitipaldi.

Horacio González y Rosana Migueles fueron hallados muertos en su casa de Nordelta. La hipótesis de los investigadores es que él la mató y luego se suicidó.
Horacio González y Rosana Migueles fueron hallados muertos en su casa de Nordelta. La hipótesis de los investigadores es que él la mató y luego se suicidó.



Fuentes del caso afirmaron que se investiga si el ataque se produjo el domingo por la noche, cuando la pareja había quedado sola en su casa.

Una de las versiones es que González discutió con el novio de una de sus hijas y lo echó alrededor de las 19.30 del domingo. La chica se fue con él y regresó alrededor de las 22.30. El lunes por la mañana se fue de la casa, sin volver a ver a sus padres. Por eso ahora se investiga esa ventana de tiempo.

Fuentes policiales que intervinieron en el hecho confirmaron que se secuestró un revólver calibre .38 en la escena del crimen, una casa en el lote 48 del barrio Barrancas del Lago, dentro de Nordelta. Allí las viviendas rodean un lago artificial y los lotes tienen unos 700 metros cuadrados cada uno. Desde Nordelta confirmaron que ni Migueles ni González formaban parte de la comisión directiva del barrio en el que vivían. Dentro de la casa que compartía el matrimonio había cámaras de seguridad en determinados ambientes.

Migueles y González eran dueños de Delta Hogar, una mueblería en la zona de Los Troncos del Talar, en Pacheco. Ambos trabajaban allí, así como otros integrantes de la familia. El conmutador que atiende el teléfono de esa mueblería, en la que ayer Clarín no pudo comunicarse con nadie, ofrece diferentes internos y, antes de poner a quien llama en espera, dice: "Sea usted feliz".




Según trascendió, la hija que tuvo el conflicto con su novio le comentó a su hermana Florencia que había poco movimiento en la vivienda familiar y le pidió que se acercara a ver qué pasaba. En ese contexto fue que Florencia, de 29 años, encontró a sus padres muertos y, según fuentes policiales, dedujo que su papá había matado a su mamá para luego pegarse un tiro. Para llegar a un resultado concluyente, la fiscalía contará con las autopsias, sus informes complementarios, y las pericias sobre la pólvora que pueda haber en los cuerpos, no sólo en los orificios de ingreso de las balas, sino en las manos.

Si los peritajes confirman la hipótesis de que González asesinó a su esposa y se mató, no habrá a quién imputar. Se trataría de uno más de los casos de femicidio que la Corte Suprema de Justicia de la Nación no contempla en sus estadísticas de violencia de género por no existir una persona física a la que se le pueda imputar ese homicidio.

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