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Sensaciones en VIVO el FIN DE SEMANA


Erdogan gana el referéndum por la mínima y deja una Turquía dividida

JAVIER PÉREZ DE LA CRUZ Corresponsal En Estambul/abc

JAVIER PÉREZ DE LA CRUZ Corresponsal En Estambul/abc
«¡Fuera de aquí!», chilla una mujer junto a la imponente mezquita de la Sultana Mihrimah, en el barrio estambulita de Üsküdar. «¿Por qué no entendéis que votar “sí” no es nada bueno para la democracia?», había preguntado un hombre parado ante una de las muchas casetas del islamista AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) a favor del cambio constitucional. «¡Fuera de aquí!», repite la señora como respuesta. Cuando por fin se marcha, una joven le choca los cinco a la mujer. «¡Bien hecho, hermana!».


Turquía se ha decantado por el culto a la persona de Recep Tayyip Erdogan. Una diferencia de poco más de un millón de votos supuso ayer la aprobación de la controvertida reforma constitucional que le sirve en bandeja un poder no conocido en Turquía desde los tiempos del padre y fundador de la patria, Mustafa Kemal Atatürk.

Con gesto adusto y alejado de todo signo de celebración, Erdogan se dirigió a los turcos después de haber sido coronado por las urnas. «Espero que los resultados del referéndum beneficien a Turquía. Se lo agradezco a todos nuestros ciudadanos sin importar lo que hayan votado», aseguró. Ya no tenía necesidad de vincular con terroristas a los votantes del «no», como había hecho durante la campaña electoral. El líder islamista, que en repetidas ocasiones insistió que su objetivo era alcanzar un apoyo del 60% se ha tenido que conformar con el 51%.

Erdogan, en un discurso más institucional que pasional, también se refirió a sus numerosos encontronazos con los miembros de la comunidad internacional. «Nos gustaría que otros países e instituciones mostraran respeto a la decisión de la nación».

El presidente se dirigió a sus seguidores y se dio su correspondiente baño de masas. En la capital del Bósforo estos se concentraron, principalmente, en el barrio de Uskudar, donde Erdogan tiene su residencia, y en el palacio de Huber Koskü, desde donde se dirigió a la masa allí concentrada.

Sin embargo, la fiesta de los seguidores del islamista no mostraron la fuerza de otras ocasiones. La céntrica y simbólica plaza estambulita de Taksim permaneció vacía y en silencio durante la noche. Al mismo tiempo, los opositores salieron a protestar con pitos y cacerolas en diferentes barrios de mayoría opositora, como Besiktas y Kadikoy.

«Somos una nación. Turquía está abriendo una nueva página en su historia democrática, proclamó, mucho más exultante, el primer ministro Binali Yildirim. Con un referéndum cuyos resultados han mostrado un 49% de apoyo al «no» y un 51% al «sí», sus declaraciones se acercan más a un deseo que a una realidad.

La reforma elimina el puesto de primer ministro y otorga toda la responsabilidad ejecutiva al presidente. Por el momento Yildirim mantiene su cargo hasta que se celebren las próximas elecciones, ya bajo el nuevo sistema, que según se estima se celebrarán el año 2029. No obstante, su capacidad para tomar decisiones, muy cuestionada por la oposición antes del referéndum, será a partir de ahora todavía más improbable.

El resultado tan ajustado ya ha provocado las primeras muestras de repulsa. Anoche un grupo de turcos se manifestaron frente a la sede en la capital Ankara del Centro Supremo Electoral, la organización responsable de velar por la justicia de los resultados.

«Sobres [con votos] no estampados están siendo contados. ¿Por qué?», reclamaba furioso un votante opositor mientras veía con frustración que el «no» se quedaba a las puertas de alcanzar el «sí». «La elección está corrompida. El Consejo Electoral es una bazofia». El joven que no quería dar su nombre se refería a la decisión de las autoridades de aceptar como válidos votos sin el sello oficial que, supuestamente, debería haber acompañado a todas las papeletas. Según recogían diversos medios locales cerca de 2,5 millones de votos han sido aceptados de esta manera. La distancia entre el sí y el no ha sido únicamente de 1.139.873, con el 99,99% escrutado.

El anuncio del triunfo del «sí» por los canales oficiales fue recibido inmediatamente con denuncias de fraude por parte de la oposición. El socialdemócrata CHP (Partido Republicano del Pueblo) y diversos ex diputados del ultraderechista MHP (Partido de Acción Nacionalista) no reconocían los datos ofrecidos por la agencia de noticias estatal Anadolu al señalar que el escrutinio todavía no había terminado.

Erdal Aksünger, uno de los dirigentes del CHP, anunció que su partido apelaría el contenido de 37 urnas. El prokurdo HDP (Partido Republicano de los Pueblos) fue incluso más allá y aseguró en un comunicado que tenían datos que indicaban una posible «manipulación de entre el 3 y el 4% de los votos».

En la provincia de Batman, tres ciudadanos italianos, dos abogados y un periodista, fueron bloqueados por la policía y no pudieron visitar ciertos colegios electorales. Los tres viajaban a título individual con el partido HDP y carecían de autorización oficial para observar el proceso electoral.

Además, en la localidad de Silvan se produjo un apagón eléctrico justo en el momento del cierre de urnas, las 16:00 hora local. El fallo se produjo, de acuerdo con la versión oficial, por un gato que se coló en los sistemas de transformación eléctrica. Episodios similares ya se produjeron durante las últimas elecciones, y los usuarios de las redes sociales no dejaron pasar la oportunidad para subrayar la coincidencia.

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