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Mendoza: creen que son 60 los chicos sordos abusados

Mendoza.- “Obligaban a mi hijo a tener sexo oral con otro alumnos, mientras los curas y los celadores miraban”, declaró en la Justicia mend...

Mendoza.- “Obligaban a mi hijo a tener sexo oral con otro alumnos, mientras los curas y los celadores miraban”, declaró en la Justicia mendocina Cintia, mamá de uno de los chicos abusados en el instituto religioso Antonio Próvolo. Al sitio de los vejámenes lo llamaban La casita de Dios. "Los metían para atrás en un lugar ubicado en el fondo del instituto donde otras víctimas podían ver a través de la rendija de una puerta lo que pasaba”, dijo el fiscal Francisco Sidoti, que ha tomado más de 30 testimoniales desde el viernes cuando ingresó la denuncia y se destaparon tantos años de impunidad. Hoy se decidió sacar a todos los chicos de la institución y evitar todo contacto de ellos y sus familias con los religiosos.

Los sacerdotes Nicolás Corradi (82) y Horacio Gorbacho (55) y un empleado administrativo ya fueron trasladados al complejo San Felipe. El expediente suma denuncias de violencia física.

Las víctimas eran chicos sordomudos de entre 10 y 12 años, que tenían prohibido por sus directivos y docentes utilizar el lenguaje de señas para alentarlos a usar lenguaje oral. Ahora esa exigencia académica parece sumar dramatismo al silencio cómplice que imperaba.



Las historias de violaciones, abusos sexuales, cambios de conducta y temor de chicos hipoacúsicos, que concurrían al Instituto Próvolo de Mendoza, aparecen a borbotones. En la puerta del colegio de Luján de Cuyo, en el Gran Mendoza y en el ingreso a la Fiscalía 15, las familias narran sus historias tenebrosas. Sienten pesar y mucha culpa por haberlos internado en un colegio católico para superar una discapacidad y enterarse de que vivían un verdadero infierno.


Otra mamá denunciante, Emilce, dijo que su hija de 5 años, que tiene un retraso mental e hipoacusia, ha manifestado conductas extrañas y no quería ir más al colegio. "Se volvió agresiva, venía lastimada a casa y nos llamaba la atención que se tocaba las partes íntimas. Tampoco quería que ningún hombre, aunque fuera de la familia, se le acercara, le acariciara la cabeza. Se ponía nerviosa, lloraba", describió la mamá que pide que su hija sea examinada por profesionales médicos, ajenos al colegio.


Emilce dijo que pidió explicaciones a la escuela por los golpes y lastimaduras de su hija y que la respuesta de la maestra fue que “se lo debía haber hecho en casa, que no podía ser en el colegio”.



Son alrededor de 20 los casos denunciados, pero el fiscal Fabricio Sidoti cree que pueden ser muchas más las víctimas, cerca de 60, de acuerdo a los testimonios recabados. La mayor cantidad de abusos sexuales se produjo entre los años 2007, 2008 y 2009. Pero en los últimos días, también han aparecido testimonios de casos recientes.

Dos curas y dos empleados están detenidos desde el lunes y hoy se sumó el quinto detenido, el jardinero. La Procuración General de la provincia decidió incorporar un fiscal para que colabore con Sidoti, quien encabeza la investigación.

La Dirección General de Escuelas del gobierno mendocino intervino el colegio y ordenó retirar a los chicos alojados y prohibir que tomen contacto, tanto los menores como sus familias, con los religiosos. "Ningún integrante de la orden religiosa podrá acercarse a los niños ni a sus familias, hemos solicitado una orden de restricción de acercamiento", explicó el director de Asuntos Jurídicos de la DGE, Francisco Fernández, en una medida inédita.

De los sacerdotes, el de mayor poder en la institución, el italiano Nicolás Corradi (82), arrastra denuncias de abuso sexual a niños desde 1984, en Verona, Italia. Su caso fue presentado por una red de víctimas en Washington. Fue trasladado a la Argentina para encubrir sus actos aberrantes. El otro cura detenido es Horacio Corbacho (56), primer sacerdote egresado de La Compañía de las Hermanas de María, una orden religiosa para hipoacúsicos con sede en La Plata, al que pertenece este colegio. La vicegobernadora Laura Montero, que acompañó la denuncia de la primera víctima, aseguró que hay más denuncias de abuso en la sede platense y en otra de Salta, de la misma orden religiosa


Destrozados

El regente del instituto y el primer detenido por estos casos (si bien las denuncias salieron a la luz recién ahora, algunos episodios datan desde 2007) es el cura Nicolás Corradi (82).

Lo llamativo es que su nombre ya estaba vinculado a casos de abusos sexuales cometidos en el instituto homónimo de Verona (Italia), por lo que resulta imposible de entender que haya sido designado como la cabeza de la sede mendocina. También fue el sacerdote el primero en ser trasladado durante la mañana de ayer a San Felipe.

El también cura Horacio Gorbacho (55) y el empleado administrativo José Luis Ojeda -quien también es hipoacúsico- completaron el trío de miembros del instituto que fueron derivados al penal ayer.

En tanto, Jorge Bordón -también administrativo y monaguillo del establecimiento- y otro empleado identificado como Armando Gómez permanecían hasta ayer en la Oficina Fiscal 15 a la espera de que se resuelva su situación.

La detención de Gómez se concretó por disposición del fiscal Fabricio Sidoti y fue la noticia más significativa de la jornada de ayer.

“Soy de Perdriel y con mi mujer dejábamos a mi hijo (7 años) internado acá. Así lo hicimos durante un año, pero hará seis meses decidimos sacarlo porque se había puesto muy violento. Llegaba los fines de semana a casa y se peleaba con su hermano (de 4 años).

Hubo un cambio en su conducta y no sé qué pensar. Por las dudas voy a hacerle estudios completos con la obra social, para saber si le hicieron algo”, contó Federico (25), otro de los humildes padres que durante la mañana de ayer esperaba infructuosamente que alguna de las autoridades institucionales diera la cara.

Sin embargo, en el extenso predio ubicado en Luján ni siquiera se habían asomado para levantar el diario que reposaba tal cual lo habían arrojado sobre una de las calles internas aún a horas del mediodía.

“No podemos creer todo esto, es muy duro y feo pasar por algo así. Imaginate lo que nos costó tomar la decisión de dejarlo acá”, siguió el joven. Su niño también es hipoacúsico y nació a raíz de una violación que sufrió su madre. Hace unos meses decidieron sacarlo del internado, pero no de la institución ya que no existe otra de características similares para chicos con este tipo de discapacidades.

“Estando en casa habíamos logrado que dejara de usar pañales y hasta iba al baño. Pero cuando lo dejamos en el instituto, empezó a hacerse caca encima de nuevo”, continuó con la angustia marcada en su rostro.

“Hace unos tres años hubo un percance con el monaguillo y un chico que venía al instituto. La madre sacó de la escuela a su hijo y al acusado lo separaron por un tiempo, pero después volvió a sus funciones y quedó en la nada”, acotó del lado exterior del portón de ingreso Liliana, madre de otro chico de 15 años que asiste al Próvolo.

Los padres comenzaron a llegar a las 8 de ayer al establecimiento con la esperanza y la necesidad de que alguna autoridad del colegio los recibiera y diese alguna explicación. Sin embargo, lo único que tuvieron -oficial y extraoficialmente- era un mensaje de WhatsApp donde la directora comunicaba la suspensión de clases ayer y convocaba a una reunión a las 19 (“sin chicos y sin medios”).

“Si no dejan entrar a los medios, nosotros no vamos a entrar. Necesitamos que se sepa lo que ha pasado y qué versión nos dan desde la escuela”, advirtieron durante la mañana.

“Traje a mi hijo hasta el año pasado, pero decidí sacarlo después de que unos chicos contaran que un maestro le había querido mostrar sus partes íntimas. Me reuní con las autoridades y hasta amenazaron con ponerme una demanda por la acusación. Ante la duda, decidí sacar a mi hijo”, contó Ana Olivera, otra de las madres que también se decidió ayer a hacer la denuncia.

“No parecía una escuela, era más bien una cárcel. Mi hija salía siempre llorando. Los chicos necesitan una escuela así, pero sería fundamental que saquen a esas autoridades y no sea más una escuela de curas”, manifestó a su turno Emilce.

“Es terrible. Podría haber sido mi hija la víctima y lo peor es que nadie da la cara. No nos dan ninguna respuesta, nos convocan a la tarde, sabiendo que muchos venimos desde lejos. Durante 7 años mandé a mi hija aquí, pero la voy a sacar”, completó Rosalía Arce, mamá de una nena de 12 años que tiene una hipoacusia profunda completa.

“Hace más de tres meses que mi hijo no quiere venir al instituto y llora, se enoja. Como somos de Tupungato, lo dejábamos internado -de lunes a viernes-, pero un día comenzó a llegar con rasguñones y moretones. Nosotros pensamos que se los hacía jugando, pero ahora no sabemos qué pensar”, siguió preocupado Jorge Muñoz, otro de los padres que se acercó a la oficina fiscal.  

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