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Sensaciones en VIVO el FIN DE SEMANA


Colombianos rechazan el acuerdo de paz con las FARC

Sin indicios previos, apenas dos horas después de que cerraran las urnas, los números dejaron helados a quienes impulsaban el histórico acu...

Sin indicios previos, apenas dos horas después de que cerraran las urnas, los números dejaron helados a quienes impulsaban el histórico acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerilla de las FARC. Pasando por encima de las encuestas, que proyectaban un triunfo holgado, el voto en contra del pacto fue acercándose sobre el final del escrutinio para ganar por 53.900 votos y conseguir el 50,2%, que hace caer lo negociado durante cuatro años en La Habana y firmado el lunes pasado en Cartagena.
El “no” al pacto firmado hace una semana ganó por apenas 53.000 votos.  Para los sondeos previos ganaba el “sí”. Santos y las FARC ratificaron su voluntad de paz. Triunfo de Uribe.

La sorpresa ganó anoche a todos los colombianos, que habían visto como mandatarios de todo el mundo llegaban la semana pasada a su país para participar de un momento histórico. Tanto en el oficialismo como la oposición vislumbraban un triunfo a favor del acuerdo. La mayoría de los sondeos previos ubicaban al voto por el Sí entre el 55% y el 60% de los votos y al No con el 35%.

Este baldazo a las aspiraciones de Santos complica el acuerdo de la manera que se había firmado, pero no dinamita de manera definitiva las aspiraciones de paz. Deberán escuchar a los sectores que nuclearon el voto por el No y volver a negociar, con términos diferentes, con la guerrilla marxista.


Por lo pronto, las FARC, reunidas anoche en La Habana, estudiaban el impacto de la elección y daban tranquilidad a Santos declarando que no pensaban romper la paz. El presidente confirmaba entonces que el cese al fuego se mantenía a pesar de la derrota.

“El cese el fuego bilateral y definitivo sigue vigente y seguirá vigente”, señaló el mandatario en un discurso televisado desde la presidencial Casa de Nariño, flanqueado por los integrantes de equipo negociador.

“No me rendiré y seguiré buscando la paz hasta el último día de mi mandato porque ése es el camino para dejarle un mejor país a nuestros hijos”, sostuvo. En otro tramo, Santos afirmó que piensa “convocar a todas las fuerzas políticas y, en particular, a las que se pronunciaron por el No para escucharlas y abrir espacio de diálogo”.

“Soy el garante de la estabilidad de la Nación y esta decisión democrática no debe afectar dicha estabilidad que voy a garantizar”, concluyó.

El gran ganador de esta elección, el principal impulsor del NO y furioso crítico del acuerdo de paz, el ex presidente Álvaro Uribe, dijo antes de que se conocieran los resultados que le ilusionaba votar por la paz, pero que el acuerdo alcanzado con la guerrilla lo decepcionaba. “A los jóvenes colombianos les digo esto: la paz es ilusionante, los textos de La Habana, decepcionantes”, manifestó después de votar en la mesa número uno del Capitolio Nacional.


El máximo líder de las FARC, Timoleón Jiménez, “Timochenko”, afirmó que esa organización mantiene “su voluntad de paz” “y su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”. “Lamentamos profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor haya influido en la opinión de la población colombiana”, dijo Timochenko en una primera declaración tras conocerse la victoria del “No” en el plebiscito sobre el acuerdo de paz en Colombia.

El país quedó dividido en sus regiones entre las dos opciones de voto. En las zonas costeras y limítrofes del país ganó mayoritariamente el Sí, mientras que el interior, votó mayoritariamente por el No.

Entre las principales ciudades del país, solo Barranquilla, Cali y Bogotá dieron un apoyo mayoritario a la aprobación de los acuerdos. Bogotá, capital del país y epicentro de las dos campañas, votó a favor de los acuerdos con una aprobación del 56 % de los votos.

En los lugares donde tuvo fuerte presencia las FARC, como en las provincias de Meta, Caquetá, Huila y Tolima, triunfó el voto al No. En Caquetá, en donde la guerrilla desarrolló su décima y última conferencia como grupo armado ilegal, epicentro también de la zona de despeje durante el Gobierno de Andrés Pastrana, el “No” se impuso en una lucha apretada entre las dos opciones de voto.

Bucaramanga, Medellín, Cúcuta y Pereira manifestó su rechazo. En la provincia de Antoquia, bastión del uribismo, consiguió el 62% de los votos. Mirando el mapa de los resultados electorales se puede ver cómo los votos en contra ganaron en el centro del país y los que están a favor lo hicieron en el en la costa o en las zonas de fronteras.

Mirá también: El líder de las FARC afirmó que, pese al resultado, "mantienen su voluntad de paz"

Después de medio siglo de conflicto –que dejó un saldo de 8 millones de víctimas entre muertos, heridos, desplazados y secuestrados–, los colombianos parecían estar cerca de alcanzar la paz. Ahora se abre una etapa de incertidumbre. Fueron cuatro años arduos de idas y vueltas, con una presentación de los diálogos en Noruega en 2012 y posteriormente con las mesas de negociación en La Habana. Allí se pactaron enormes temas como la participación política de las FARC, la reforma rural, el resarcimiento a las víctimas, drogas, el cese al fuego y el desarme.

Con la comunidad internacional como testigo, hace una semana Santos y Timochenko se presentaban al mundo sellando el esperado acuerdo. Decenas de miles salieron a festejar a las calles, mientras que otros tantos pensaban que el Estado entregó demasiado a los rebeldes. Precisamente ese rechazo ahora deberá ser escuchado para poder avanzar en un acuerdo que finalmente sea legitimado por el pueblo de Colombia.

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