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Sensaciones en VIVO el FIN DE SEMANA


Hambre, miseria y superpoblación

No está en la ley de la verdadera fraternidad llevar sólo el pan de este mundo a los hombres que sufren hambre y miseria allí donde constan...

No está en la ley de la verdadera fraternidad llevar sólo el pan de este mundo a los hombres que sufren hambre y miseria allí donde constantemente aumenta el número de nacimientos. Este crecimiento no es frenado por ello, todo lo contrario. Con cosas externas, como pan, medicamentos, ropa y cosas parecidas, apenas puede ser aliviada la miseria interna.
Las almas que se encarnan en los países subdesarrollados son en su mayor parte almas muy cargadas cuya espiritualidad tendría que ser despertada y formada. Muchas almas que tienen una fuerte carga se encarnan precisamente en los países subdesarrollados ya que su nivel de conciencia corresponde a las condiciones espirituales y físicas de allí. Tambien existen almas que se encarna en el tercer mundo para ayudar a sus hermanos y eliminar al mismo tiempo su propia carga reconocida.




Las almas que se encarnan en los países subdesarrollados son en su mayor parte almas muy cargadas cuya espiritualidad tendría que ser despertada y formada. Muchas almas que tienen una fuerte carga se encarnan precisamente en los países subdesarrollados ya que su nivel de conciencia corresponde a las condiciones espirituales y físicas de allí. Tambien existen almas que se encarna en el tercer mundo para ayudar a sus hermanos y eliminar al mismo tiempo su propia carga reconocida.



Para ayudar verdaderamente a los hombres en los países subdesarrollados no solo es necesario el pan terrestre, ropas y medicamentos sino sobre todo el pan vivo: Las explicaciones sobre la ley de causa y efecto y aclaraciones sobre como se puede cumplir la ley “Reza y trabaja” para conseguir tanto un desarrollo espiritual como físico. Por lo tanto no se puede eliminar la miseria interna, la falta de evolución de sus almas por medio de medidas preventivas o control de natalidad.



Si el control de natalidad tiene éxito en un país entonces se producirá un aumento de nacimientos, o sea encarnaciones en otras regiones pobres de la Tierra. Las encarnaciones que por ejemplo en Occidente son evitadas a través del control de nacimientos, medidas preventivas o abortos, tienen lugar en Oriente, en el Tercer Mundo.  En el Tercer Mundo no sólo hace falta ayuda para las condiciones externas de vida, sobre todo es necesaria, como fue explicado, la aclaración de

la Ley
de Siembre y cosecha (Ley del Karma) y la instrucción de cómo puede ser cumplida la ley “reza y trabaja”.


Si se proporciona la ayuda conveniente, tanto en lo espiritual como en lo físico, entonces puede ser evitado el debilitamiento y aliviada la miseria. Solo pocos hombres reconocen la verdadera causa del exceso de población en esta Tierra y del sufrimiento y de la muerte de sus semejantes.



El Espíritu de Dios es

la Vida
en todo.
La Vida
es incargable. El cuerpo espiritual con sus envolturas ensombrecidas es llamado alma. Por lo tanto, solo el alma se puede cargar. Cuanto más cargada está un alma más tiende hacia
la Tierra
, hacia un  cuerpo terrenal, ya que lo considera como su vida. Si un alma está muy cargada, es decir, si el alma no está sana, si está ensombrecida y orientada hacia el mundo, entonces siempre volverá a buscarse un cuerpo a través del cual como ella cree, poder vivir.


Si el hombre desea ayudar a sus semejantes tiene que tener en cuenta el desarrollo del alma y el bienestar físico, para eso les animará a que cumplan las leyes de Dios, para que aprendan a rezar, o sea, para que vivan correctamente y puedan vivir de su trabajo creando una economía basada en los principios espirituales. Esta economía, según las leyes del Espíritu, no se basa en los principios de la ganancia individual, de la propiedad individual. Se basa en el fundamento que dice: Uno para todos y todos para uno.







Cuando los hombres ignorantes se preocupan solo del cuerpo, no se puede ayudar al alma orientada hacia el Mundo. Por el contrario, esto es agradable para ella, pues a ella le gusta vivir en vestido terrenal, gozar de la vida sin esforzarse por nada, llevando una existencia regalada y dejándose servir en todo. El alma atada al mundo ve en esto el sentido de su vida; estos son sus deseos y metas, sus privilegios aparentes. La evolución del hombre y del alma hacia lo divino no vale sólo para el Tercer Mundo, sino para todos los hombres.





Maximiliano Corradi

DNI 27090991

            Del Libro: “Tu hijo y tú”

www.editorialvidauniversal.com

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