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Sensaciones en VIVO el FIN DE SEMANA


“Así te voy a degollar a vos, así te voy a cortar el cuello"

Esteban Mikkelsen Jensen/CLARÍN Los Vecino eran ocho hermanos. Apenas 10 minutos bastaron para que su padre cometiera una masacre y su fam...

Esteban Mikkelsen Jensen/CLARÍN
Los Vecino eran ocho hermanos. Apenas 10 minutos bastaron para que su padre cometiera una masacre y su familia quedara diezmada. Tres de ellos fueron acuchillados por el hombre, quien también mató a un vecino, a su ex esposa y se suicidó. Hoy, a tres días del desastre, además del dolor por este desenlace, los que quedaron vivos tienen que volver a empezar.
“Mi papá no era Barreda. Acá nadie lo maltrataba ni le decía Conchita”, advierte a Clarín Daniela Patricia Vecino (33), la mayor de las mujeres, una de las pocas que se animó a enfrentar la violencia con la que se manejaba su papá, Roberto Daniel Vecino (57), puertas adentro, en Necochea. Ella era adolescente cuando se fue de esa casa de la calle 98, en el barrio Fonavi, donde el lunes se desató una cacería sangrienta que, según los investigadores, no fue producto de una “emoción violenta” sino que fue premeditada.




“Mi papá no era Barreda. Acá nadie lo maltrataba ni le decía Conchita”, advierte a Clarín Daniela Patricia Vecino (33), la mayor de las mujeres, una de las pocas que se animó a enfrentar la violencia con la que se manejaba su papá, Roberto Daniel Vecino (57), puertas adentro, en Necochea. Ella era adolescente cuando se fue de esa casa de la calle 98, en el barrio Fonavi, donde el lunes se desató una cacería sangrienta que, según los investigadores, no fue producto de una “emoción violenta” sino que fue premeditada.

Mirá también: Pasiones y secretos del asesino de Necochea

Esa fatídica mañana, antes de llevar a Diego, su hijo de 13 años, a la escuela de educación especial N° 501, Vecino se puso a afilar un hierro con punta. El chico le contó luego a su familia que el hombre le apoyó el cuchillo en el cuello a su ex mujer, Marta Curuchet (52), de la que estaba separado pero compartía el mismo techo, mientras le advertía: “Así te voy a degollar a vos, así te voy a cortar el cuello”.

–Dejala a mamá, dejate de joder–, le gritó Diego.

–Te voy a meter una piña, no te metas–, replicó Vecino.

Entonces el adolescente se puso a llorar y Curuchet le suplicó a su ex: “Dejate de joder loco, que está el nene... no lo hagas llorar que lo voy a llevar a la escuela”. La siguiente escena fue la de los tres subiendo a un remís hasta el colegio. Al regresar a su casa, ocurrió la masacre.

Roberto Daniel Vecino mató a su familia, a un vecino y se suicidó.
Vecino primero la asesinó a ella y luego apuñaló a su hijo y homónimo, Roberto Daniel (26). El joven, herido en el estómago, alcanzó a salir a la calle y clamó por ayuda. Dos vecinos que pasaban lo intentaron, entre ellos Horacio Córdoba (72), cuidador de la Sociedad Rural, que se bajó de su camioneta. “Para vos también hay”, le gritó el homicida, quien remató a su hijo y luego lo degolló a él con un machete cuando se resbaló en el barro.

“Y todavía me faltan tres”, gritó Vecino, de acuerdo a los testigos. El sereno del cementerio municipal volvió a entrar a su casa y rompió a patadas la puerta del cuarto donde, aterrorizadas, se escondían sus hijas Rosa Daniela (21) y Etelvina del Carmen (18). No tuvo piedad con ellas. El final se lo reservó para él: cuando llegó la Policía, se ahorcó.

“Hoy (por ayer) estuvimos en la casa, tirando las cosas en un contenedor, limpiando las cortinas. Está todo lleno de sangre. Hay que empezar una vida nueva. Esta casa es un infierno”, cuenta Daniela.

Ella tiene dos hijos varones –uno de 14 y otro de 15–. Ya se llevó a vivir a su propiedad a su hermano de 13 años y a su tío Alberto (53), quien es discapacitado y concurre a un taller protegido. “No traigas nada de esa casa, es todo malo, vamos a vivir una vida buena”, le pidió ahora el hombre.

Daniela se aferra a ellos y a sus otros tres hermanos: Gustavo (36), que vive en Mar del Plata; María Rosa (27) y Milagros (20), mamá de una nena de 3 años. Recuerda que Vecino siempre recurría a la violencia física y psicológica. “Nos humillaba. Para mi papá no valías nada, nunca ibas a llegar a nada, éramos una mierda, era superior a todos. Mi mamá no tenía control de nada, hacía lo que podía, pero él la tenía totalmente sometida”, dice. Entre los incidentes, menciona que los agarraba del cuello y los estrangulaba hasta dejarlos sin aire.

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La joven se enteró por Facebook del horror. Antes la llamó un vecino que le dijo: “Averiguá lo que pasó en tu casa”. Entonces ella le mandó un mensaje de texto a su hermano Roberto, “sus ojos”, como lo define. No tuvo respuesta. Al rato, una amiga le mandó un mensaje privado por la red social: “Perdoná que sea tan dura, pero tu papá mató a toda tu familia”.

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