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Problemas con la exclusión educativa en provincia de Buenos Aires

Una publicación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) considera la actual situación ...

Una publicación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) considera la actual situación de los jóvenes bonaerenses desde la perspectiva de su inclusión educativa, económica y social. El propósito de esta obra, elaborada por Gala Díaz Langou, Ana Belén Acevedo, Javier Cicciaro y Maribel Jiménez, según la definición de sus autores, es conocer los graves y preocupantes problemas que enfrentan quienes se hallan en tránsito a la vida adulta y mencionar las políticas necesarias en la práctica para facilitar ese camino. La aspiración es tomar conciencia del futuro del país según las condiciones y posibilidades de las generaciones "en gestación", como las llamaba José Ortega y Gasset.
Hoy tiende a predominar un juicio de valor adverso para las camadas de adolescentes y jóvenes todavía en formación, que se concentra en la expresión "generación ni-ni", porque ni estudian ni trabajan. Puntualizan los autores que este calificativo constituye una injusta simplificación del ser y el hacer de los jóvenes. En verdad, hay diversas formas de realización juvenil y los problemas que impiden el acceso a la deseada inclusión social son reales.
A fin de considerar esta cuestión en términos demográficos, se pone de relieve que la población juvenil de la provincia de Buenos Aires alcanza a 3,8 millones, casi el 10 por ciento de la población total del país y el 40% de la población juvenil que habita nuestro territorio.
Es oportuno recordar que las esperanzas y preocupaciones sobre el destino de las generaciones jóvenes crecieron al término de la Segunda Guerra Mundial. Entre otros cambios operados, se promovió la universalización de la escuela secundaria, al tiempo que otra demostración del interés contemporáneo por los jóvenes se concretó en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al declararse 1989 como año internacional de la juventud y, más tarde, al colocarse al desarrollo de los jóvenes entre los objetivos del milenio, que se inició con el siglo actual.
Entre los datos centrales de la juventud bonaerense, por cierto todos preocupantes, pueden citarse los siguientes:
  • Hay 566.000 jóvenes que no estudian ni trabajan; de ese conjunto, el 74% son mujeres y, de ellas, el 41% ya son madres.
  • El 12,3% de las jóvenes entre 15 y 19 años están embarazadas o ya tienen su primer hijo.
  • El 40% de los alumnos secundarios tienen una edad superior a la que correspondería, sea por repetición o por abandono y retorno posterior a las aulas.
  • Prácticamente la mitad de los chicos de 15 años no accede a los aprendizajes básicos de la enseñanza media.
  • No concluyen la escuela secundaria cuatro millones de jóvenes, cuya tasa de desocupación es el doble que la de los adultos.
  • El salario que percibe el 25% de los jóvenes es menor que el mínimo, vital y móvil que fija la ley.
  • El 23% de los jóvenes trabaja más de las horas permitidas; se ocupa sin estabilidad el 19%, ya que es contratado sólo por determinados plazos.
Evidentemente, el cuadro que revelan estas cifras explica y disipa en parte la calificación de "ni-ni". Es mucho lo que hay que hacer política, social y educativamente por los jóvenes para que no abandonen el camino de la educación, progresen en la inclusión social y maduren en sus proyectos de vida.

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